PASILLOS DEL PODER
Fidel, ¿el nuevo Ruiz Cortines?
César Augusto Vázquez Chagoya
Adolfo Ruiz Cortines fue Presidente de México de 1952 al 58. Su gobierno de caracterizó por la austeridad; su rico anecdotario político, además que fue tal vez el único mandatario mexicano de la posrevolución de darse el lujo de ir a jugar dominó a los portales de la ciudad y puerto de Veracruz, donde había nacido. Nadie lo dañó y murió casi en la pobreza, además de viejo.
Son tan ricas las historias de Ruiz Cortines, que en el diario Milenio El Portal, de Xalapa, dirigido por Alejandro Montano Guzmán, tienen una columna y en unas de sus partes habla de las “Ruiz Cortinadas”. Es más, el mismo ex gobernador Miguel Alemán Velasco, decía que su personaje político era Don Adolfo.
Nopaltepec es una congregación del municipio de Cosamaloapan, donde nació Fidel Herrera Beltrán. Su impresionante carrera política, desde joven hasta gobernador, está llena de anécdotas de todo tipo, ya que casi siempre está bromeando, y como agudo observador está haciendo comentarios constantes a los que está viendo.
Hombre culto, sus giras por todo el estado están llenas de folclor, por eso este autor siempre está diciendo que la mejor forma de dar a conocer las acciones del gobernador de Veracruz, es hacer crónicas.
Fidel es capaz de todo. Un día una joven le manifestó que estudiaba en la misma universidad en Inglaterra donde hiciera su maestría Herrera Beltrán, y de inmediato la ayudó de su bolsillo para que regresara a terminar sus cursos.
Muchas veces, pero muchas veces, ha bajado de las camionetas a sus colaboradores en sus giras, preguntando que si él sólo trabaja en este gobierno, ante el cúmulo de gente que se le amontona pidiéndole todo, pero nadie lo ayuda a resolver los problemas.
Un día transitando por la avenida Hidalgo, de Xalapa, se quita los zapatos para descansar los pies, para enseguida decir frente al parque de “Los Berros”, que no es grosería, porque desde muy temprano está parado y hay veces que resiente los zapatos.
Esa actitud también la ha tomado cuando está en un acto público. Un día quería hablar del libramiento de Xalapa, y parado frente al atril se quitó el zapato izquierdo, pidiendo de inmediato un café que se lo pasaron muy caliente. Ahí frente a todos los periodistas, sacó la lengua porque casi se la quema el líquido negro.
Las anécdotas se remiten a circunstancias a un hombre que no descansa. En el primer brindis con la prensa el 20 de diciembre del 2004, en la Casa de Gobierno ya abarrotada y estando presente Doña Rosa Margarita Borunda de Herrera, llegó el nuevo gobernador casi sin saludar a nadie, pensándose que venía enojado. Se dirigió de inmediato a la mesa donde estaba el café, sirviéndose una taza, para inmediatamente sacar un pan de su saco del traje para remojarlo y empezar a comerlo: tenía hambre. Tanto así, que pidió que lo escoltara un mesero con una charola repleta de bocadillos, para así poder saludar a los presentes, pero comiendo.
Un buen día, Herrera Beltrán, interesado en hacer una gran proyecto turístico en la antigua ruta del tren “El Piojito” --que recorría desde Xalapa hasta Teocelo-- alguien lo quiso sorprender con que se había descubierto la estación de “Zimpizahua” entre el monte lleno de manantiales. Hábil el mandatario, manda a su chofer a traer unos libros de su camioneta y se puso a dar una cátedra sobre trenes antiguos en medio del exuberante bosque cercano a Coatepec.
Después se fue a supervisar el puente de San Marcos, donde fue rodeado por niños, y a todos les regaló gorras rojas. En otra de niños, aunque hay muchas, en el festejo de la defensa de Camarón, allá por Huatusco, y como había llegado en helicóptero, uno de los menores le preguntó “¿Qué se sentía volar en ese aparato?”. Con el tiempo medido, pese a todo, el mandatario ordenó que a los niños se les diera una vuelta en el pájaro rojo y fue paciente ya que fueron como 10 vuelos para satisfacer la curiosidad infantil de muchos menores.
Herrera es multifacético en materia de alegría. Con excelente memoria que hace gala desde joven, cuando está en reuniones privadas con sus colaboradores, siempre los anda bromeando y muchos sobrenombres provienen de su ingenio. Éstos los pone de acuerdo al aspecto físico y la conducta de cada funcionario, y ese es un don que sólo se les da a los cuenqueños, desde Alvarado pasando por Cosamaloapan, hasta llegar al puerto de Veracruz. Así, que si usted sabe de un sobrenombre de algún funcionario, téngalo por seguro que ese salió de una de las esquinas del palacio de gobierno.
Fidel tiene una peculiar manera de gobernar, y manifestó desde el inicio de su gobierno que tendría tres gabinetes y según vamos a conocer el tercero en los próximos días.
Hay una anécdota que no tiene desperdicio y es contada por panistas: dicen que por las noches acostumbraba el gobernador acudir a la casa de Alejandro Vázquez Cuevas, el dirigente estatal del PAN. Ahí se hablaba de todo, pero más del sucesor de Fidel en la gubernatura. Que era mejor entregar el poder a un panista y más mejor que fuera un joven veracruzano con experiencia política.
Fue tanto el agua al cántaro, que dicen que se la creyó el buen Alejandro, pero cuando se dio cuenta, ya el PRI había reducido las alcaldías de los azules de 88 a sólo 33, y las diputaciones locales de 22 a sólo 12. La chamaqueada trajo beneficios personales para Víctor Alejandro, como eso de que le dieron apoyo para granjas, así como que su pareja sea investigadora de tiempo completo en la Universidad Veracruzana.
El ahora ex dirigente del PAN estatal puso a su sucesor en la persona de Enrique Cambranis, pero no se ha quitado el estigma que en un tiempo jugó a favor del PRI en nombrar pésimos candidatos para las alcaldías y diputaciones locales.
Esta faena de Herrera Beltrán, dicen panistas, fue de oreja, rabo y vuelta al ruedo. Todavía --entre ellos este autor-- no creemos que Alejandro Vázquez Cuevas esté totalmente desligado del gobernador. Los unen muchas cosas y esos pleitos rancheros que te digo, te demando, es cuento de pescadores de la cuenca del Papaloapan.
En varias ocasiones a Fidel Herrera Beltrán le han preguntado qué le gustaría hacer después de que salga de la gubernatura, y en varias ocasiones ha contestado que “rector de la Universidad Veracruzana”. Aunque usted no lo crea, va a clases para obtener el doctorado en una universidad privada. Asiste cada sábado.
Muchos piensan que el sueño máximo de Herrera Beltrán es llegar a la Presidencia de la República. Claro que es uno de sus sueños, porque después de vivir en Nopaltepec entre el majestuoso río Papaloapan, y entrar al Palacio Nacional para oler no sólo su historia, si no tratar de beberse la sabidurías en gobernar, resulta un reto a alcanzar por su edad y la excelente condición física que tiene; pero más que eso, según se analiza en sus acciones con sus contrarios, y con gente que no lo quiere, su aspiración máxima es caminar por las calles del puerto de Veracruz y de Xalapa con toda libertad, sin remordimientos de conciencia.
Si logra Fidel Herrera Beltrán lo anterior, estaría a la altura de Adolfo Ruiz Cortines, pero no se sabe cuándo. Se desconoce si llegue a Presidente de la República, o siga como funcionario federal, pero sería un regalo en cualquier momento de su vida ser rector de la Universidad Veracruzana.
Las Ruiz Cortinadas Fidelistas, proseguirán.
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