El gobierno no puede garantizar seguridad

Ernesto Partida Pedroza

Cuando se le exige a un gobierno que garantice la seguridad, es porque la sociedad está podrida por dentro.

Siempre que hablamos de la los altos niveles de inseguridad, de inmediato levantamos nuestro dedo acusador para apuntar a los gobiernos.

Lamentablemente el problema ha rebasado  a los gobiernos y a todas las corporaciones policíacas, ahora es ya un grave problema social en que todos tenemos una responsabilidad muy específica.

Pensar que la  inseguridad es responsabilidad   únicamente del gobierno, equivale a pensar que la sociedad no tiene nada que ver.

La verdad es que los crímenes, los secuestros, los robos y todas las actividades criminales se realizan en el seno de la sociedad, aunque en ella hay infiltrados elementos que trabajan en el gobierno.

Si hay elementos en el gobierno que se prestan a la corrupción, es porque en la sociedad hay quienes  pagan por servicios mal habidos.

Es indispensable conocer las funciones que tiene cada una de las instituciones que componen la sociedad.

Empecemos por la familia:

La función de los padres de familia no es solo la de traer a los niños al mundo, sino la de dotarlos de la primera educación que los haga felices.

La familia es la institución más importante de la sociedad, cuando esta falla, fallará la sociedad entera.

La función de la educación no es saturar a los niños y a los jovenes de datos que no tienen ninguna utilidad, sino de dotarlos de habilidades para crear el bienestar para ellos mismos y para los demás.

La función de los medios de comunicación no es  describir de que manera la sociedad se hace pedazos, sino la de investigar y difundir las ideas que ayuden a componer el tejido social.

En cuanto al gobierno, este debe tener como función esencial la de educar y organizar a los pueblos para que estos puedan por si mismos crear el bienestar para todos.

Cuando una sociedad exige ser cuidada de los demás, es un signo elocuente de que el gobierno ha fallado en educar y organizar.

Aquí estamos haciendo referencia a  una educación que nos ayude a todos a conocernos a nosotros mismos, que nos ayude a conocer nuestras  potencialidades y las de los demás y por supuesto que nos ayude a explotar los recursos en forma racional para crear la riqueza entre todos y para todos.

Si estas condiciones no existen, entonces se da lugar a todos los problemas que hoy padecemos en los que nadie parece tener clara su función y lo único que hacemos es defendernos unos de otros.

Ha habido un descuido casi total  de las funciones primordiales del gobierno y eso es lo que ha llevado a tener altos índices de inseguridad, pobreza, de corrupción y de impunidad.

Se ha hablado con insistencia que la función primordial del gobierno es garantizar la seguridad, eso no es posible porque para poderlo hacer se requiere que se tenga control y por la misma naturaleza de los delincuentes, no se les puede controlar.

Se necesitaría tener un policía para cuidar a cada ciudadano y eso no es posible.

Lo que si se podría garantizar es una reforma educativa integral que  ponga especial atención a la  ética, disciplina que nos puede ayudar a entender la trascendencia de nuestros actos.

Esto es lo que ha fallado.

Los problemas de la inseguridad es el resultado de un descuido de las principales instituciones en los últimos 30 años, tiempo en el que se formo la actual generación.

En este problema no podemos excluir de responsabilidad a las familias que han dado lugar a los delincuentes, tampoco podemos excluir a las instituciones de educación que realmente no han formado a los ciudadanos de verdad y por supuesto que tampoco debemos excluir a los medios de comunicación.

De nada servirán los acuerdos, las cumbres, las marchas luminosas, las exigencias, los mítines y las protestas si no hay cambios en la educación, en la cultura,  en la economía y en los  medios de comunicación.

De nada serviría discutir y acordar más de lo mismo.

Como dijera Albert Einstein, si quieres resultados distintos, necesitas hacer cosas distintas.

No es cuestión de más leyes ni del endurecimiento de estas, es más bien una cuestión de ética, misma que debemos aprender del buen ejemplo de nuestros padres, de las instituciones de educación y es deseable que mediante los medios de comunicación nos ayuden a ratificarlo.

La responsabilidad que tenemos cada ciudadano, cada familia, cada institución de educación, cada medio de comunicación, cada gobierno es muy especifica, en la medida que cada quien cumpla con sus obligaciones no tenemos porque mendigar seguridad a nadie.

Poner a trabajar a todas las instituciones es la función esencial del gobierno.

ernestopartida44@yahoo.com.mx

www.ernestopartida.com