ENTRE COLUMNAS
¿A punto de otra estúpida guerra cristera?
Eliseo Lugo Plata
ORIENTE: Insisto, ningún grupo armado o delictivo fue el causante de los atentados en Morelia Michoacán. Se trata, con toda seguridad, de fanáticos religiosos de la ultraderecha mexicana afiliados al Partido Acción Nacional. Esto ya lo tiene en conocimiento el presidente Felipe Calderón y ha echado tierra al asunto, pero seguirá la “enérgica” protesta mediática buscando culpables entre los delincuentes. No es de extrañarse que caigan los clásicos “chivos expiatorios”.
Dos días después de los atentados fueron detenidos en Zacatecas tres sujetos que estaban internados en un hospital; personal del Ejército les llevó al interior de la Zona Militar, sin que nadie supiese absolutamente nada de ellos. Por la noche de ese mismo día, la PGR envió un boletín de prensa donde señaló, escuetamente, que los detenidos no tenían nada que ver con los atentados.
Sin embargo, nada se ha sabido de ellos. No se dijo qué declararon, por qué estaban huyendo, por qué el tercero al que dieron de alta abandonó a los otros dos; tampoco se informó si les hicieron pruebas periciales, ni qué declararon. Es lógico que siendo fanáticos religiosos panistas, ahora les estén protegiendo por órdenes de la presidencia.
OCCIDENTE: ¿Cuáles serían los indicios para pensar en esta versión? Primero, el mensaje que dio el presidente Calderón el 16 de septiembre. Habló de traidores (Los de su partido) y de disertar. Ese no es el lenguaje que ha usado otras ocasiones cuando se refiere a grupos armados o delincuenciales; su mensaje va dirigido a receptores políticos.
Segundo, ante el surgimiento de llamadas anónimas en la capital michoacana en el sentido de que explotarán otras granadas, sabedor que son sus correligionarios, el dirigente nacional del PAN, Germán Martínez Cáceres, se ha trasladado hasta Morelia para manifestar todo su apoyo al gobernador perredista Leonel Godoy, con un discurso en el que apunta su repudio a los grupos delictivos: “No les tenemos miedo a los delincuentes; se equivocaron en el bestial ataque que hicieron a los michoacanos”, dijo. Es lógico que quiera desviar cualquier indicio que apunte a la verdad.
Tercero, de acuerdo a los testimoniales recabados por la representación social, y difundidos a nivel nacional, el que aventó la granada dijo: “Que Dios me perdone por lo que voy hacer”. Ningún terrorista diría eso, tampoco un sicario del narco, pero sí un fanático religioso molesto porque su estado lo gobierna un partido diferente al suyo.
Cuarto, el grupo delictivo conocido como La Familia, prácticamente es el grupo hegemónico de su tipo en Michoacán, cuyos miembros han ultimado tal vez a cientos de víctimas, civiles, militares o policíacas, sin encomendarse a Dios. Si hubiesen sido ellos, habrían dejado algún mensaje, como es su costumbre en la mayor parte de los casos; sin embargo, en esta ocasión, han manifestado públicamente no ser ellos los autores del atentado, por el contrario, han dado el pésame a las víctimas y han informado que buscan por su cuenta a los responsables.
El sábado por la mañana, en las calles de Morelia aparecieron media docena de mantas en las que se deslindan de los atentados y culpa a otro grupo delictivo de características similares.
SEPTENTRIÓN: Esta es una papa caliente que tiene el presidente Felipe Calderón. Si trata de ocultarlo en México y la comunidad internacional lo da a conocer, estaríamos hablando de una caída segura de este y su partido; sin embargo, si es valiente y responsable de lo que representa, podría pasar a la historia con honor, aunque su partido vaya a la baja, situación que incluso ya va en camino.
MEDIODÍA: Quiera Dios que yo me equivoque, que lo que estoy especulando no sea cierto, porque de ser verdad, estaríamos a punto de otra estúpida guerra cristera.
eliseolplata@hotmail.com
|