TRIBUNA POLITICA
El obsequio de estado a Jesús Ortega
Julio Atenco Vidal
El contubernio de los órganos jurisdiccionales en materia electoral con el partido en el poder es evidente. Es solo comparable con los peores tiempos del hegemonismo del PRI.
En mi opinión el grupo de Ortega no es solo un grupo de socialdemócratas trasnochados, son esencialmente una alianza de grupos de políticos regionales corruptos con intereses económicos grupales largamente acuñados. Su capacidad de control de las instancias del partido se debe a la existencia de una red de complicidades que fue tejida con ese fin calladamente durante muchos años; fue un proceso que anulaba gradualmente la institucionalidad del partido. La cobertura oficial fue la legalización de las corrientes políticas que lejos de ser tales, fueron solo grupos de interés y de presión. La entrega del partido por el Estado a Jesús Ortega es solo el producto de este proceso.
El método principal del que se valieron los chuchos para remontar su escasa influencia interna, durante las elecciones del 16 de marzo, fue el clonado de las actas de escrutinio. Tuve acceso personal a dos escrutinios el día de la elección: el de Soledad Atzompa y el de Camerino Z. Mendoza, Ver., en ambas Jesús Ortega obtuvo no más de 30 votos, mientras que Alejandro Encinas obtuvo más de 600. Pero en el cómputo estatal controlado por los chuchos aparece a la inversa, el ganador fue Ortega. Algo semejante se repitió casilla por casilla donde pudieron meter mano. El caso de Boca del Río es igualmente elocuente.
Exactamente de la misma manera en el Estado de Veracruz, los Chuchos encabezados por Cesar Ulises García Vázquez clonaron las actas de escrutinio para obtener más de 20,000 votos cuando en realidad no alcanzaron 4000.
El llamado de Alejandro a que Ortega renunciara a la validación del Tribunal Electoral de la Federación evidentemente no sería tomado en cuenta. No podían dejar pasar la oportunidad de apoderarse del partido en este momento histórico.
Sus intereses grupales son más importantes que los intereses del Pueblo mexicano; su concepto de “convivencia moderna” con el sistema solo es una manera de justificar su papel de comparsa y de mercenarios de la política.
En mi opinión nunca ha sido posible trabajar con ellos. En mi caso, el avance de nuestro movimiento regional ha sido a pesar de ellos. Mis peores adversarios los he tenido en ellos, ni siquiera en el PRI. Su beligerancia solo es comparable con la que hemos tenido con los caciques locales.
En cuanto a la política nacional, hoy podemos afirmar categóricamente que el voto de Ortega y su grupo en el Senado a favor de la reforma constitucional en materia indígena de agosto del 2001 no fue un error -como después quiso disculparse ante los Pueblos Indígenas-, fue un acuerdo conscientemente calculado para impedir el cumplimiento del Estado mexicano del compromiso de introducir los Acuerdos de San Andrés (Iniciativa Cocopa) en la Constitución Federal. Este es el tipo de componendas que les interesa, es ese el método de trabajo de su izquierda “moderna”, “socialdemócrata”, sin ideología, sin principios…solo intereses.
Podría describir muchos de sus componendas en Veracruz incluyendo mi encarcelamiento en agosto de 1997. Basta decir que en el año 2005, al llamado de Fidel Herrera, como corderos acudieron a firmar a nombre del PRD el Pacto de Gobernabilidad, sin que públicamente expresaran opinión alguna sobre lo tramposo dicho pacto, se limitaron a firmar como cualquier empleado obediente; fueron zombis que no se dieron cuenta cuando nosotros, frente a ellos, en pleno evento interpelamos a Fidel en su discurso de agradecimiento por la firma de todos los partidos y todos los sectores. Ahí estaba felices, entre camaradas, Franco (presidente estatal del partido) y nuestros flamantes diputados Ulises, Atanacio, Adrian Solís y Uriel, disciplinados ante el jefe. El que paga manda.
En otras palabras, los rabanitos perredistas han sido siempre unos aliados del sistema PRIAN y ahora nos han despojado del PRD. Con esta infamia se cierra un ciclo, una etapa de definiciones. El camino se despejó.
Tal situación de despojo lo superaremos muy pronto porque nos asiste la razón histórica y porque una ascendente mayoría ciudadana comparte nuestro anhelo de cambios Estructurales para beneficio real de la sociedad y del Pueblo; de cambios verdaderamente Democráticos y no de simulación y engaño, en suma, de Revolución Democrática en el país.
En mi opinión estos sujetos no eran ni son dignos de ser compañeros en este camino de la Revolución Democrática. Si el Estado les ha concedido el aparato del partido, se lo debemos dejar solo después desnudarlos políticamente de modo que se queden con el cascarón y el merecido desprestigio. Debemos construir un nuevo proyecto Institucional y reivindicar el proyecto original de Partido Movimiento y de Revolución Democrática.
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