CAÑA AMARGA

Magisterio amafiado

Hugo Morales Alejo

Hace años escuché la frase de un mentor respetable, “al que mas mal se porta, el sindicato magisterial, más lo protege, pórtate mal y te mandarán a un nivel mejor, con mejor salario y menos trabajo”.

Es cierto, el sindicato magisterial es, desde hace mucho tiempo, una mafia solapadora de quienes más mal ejemplo dan de vida y persecutor de los mentores intelectuales y disidentes.

La primera vez que supe del caso de la profesora Anell Montero Díaz, directora de la primaria Mariano Jáuregui, de Tlacotengo, municipio de Fortín,  fue hace unos dos años, porque en el café se comentaba que dos reporteros de TV6, habían ido a filmar que los muebles que el Gobierno del Estado había enviado a la Jáuregui, se estaban echando a perder a la intemperie. La directora le había puesto una corrediza a los reporteros. El tema nos daba risa, de una profesora histérica, gritando improperios a los reporteros que salieron como alma que lleva el diablo, de Tlacotengo, pero nunca imaginé que el caso fuera más grave.

Hace cerca de 20 días entrevisté a una señora que se quejaba que la misma directora Anell Montero, había corrido a sus hijos por no pagar 12 pesos del examen, que le había tirado sus útiles afuera del salón y la corrió con los papeles en el suelo a la señora. Era una nota común, de no ser porque era la misma mentora que llevó, criticablemente, en marcha de protesta, a los padres de familia y alumnos por todo el bulevar Córdoba-Fortín, hasta el club Azucareros, a la llegada del Gobernador cuando se rehabilitó dicha arteria, mientras que ella viajaba en camioneta. Esa vez llegó gritando al gobernador que no era atendida su escuela y exigiendo bancas y demás. Todo se le mandó a los días siguientes, por parte del gobierno estatal, pero todo ese material educativo, se quedó a la intemperie, echándose a perder, reportaje que hizo Tv6, cuando los reporteros fueron corridos por ella.

 El tema creció y mas madres de familia, hace unos 10 días, buscaron nuevamente reporteros que se atrevieran a escribir la realidad de la escuela, que está sometida por una persona que padece cambios de conducta graves, que están afectando a los niños, causándoles traumas severos, que nadie valora el riesgo de estar frente a la mentora, hasta que lo vive en persona.

Eso me llevó a buscar personalmente a la profesora Anell Montero, me acompañó Amelia Rojas, de diario El Mundo, créame que se le doblan las piernas a uno cuando comienza a observarse el caso de una persona que se va sobre uno histérica y repentinamente comienza a llorar. Tal como las madres de familia acusan que hace con los niños, a los que tiene en estado de shock por días. Ver a una mujer que está completamente histérica y de repente comienza a llorar y clamar a Dios, deja helado hasta al más pintado, por lo tanto a un niño de entre 6 y 12 años debe ser más que traumático.

Eso es lo que dicen las madres que tienen a sus niños afectados, una directora que un día les recibe alegre y les pide un beso en la mejilla y en otro momento les grita y les tira sus cuadernos.

Dentro de esta escuela, federal, como en la mayoría de las escuelas primarias federales amafiadas entre sindicato, directores y supervisiones, existe una red de complicidades, donde los mentores del plantel callan por conveniencia, por aquello de las dudas que necesiten llegar tarde o no llegar, o porque la supervisora, Alba Díaz Suárez, es la madre de la directora y todos quieren quedar bien con ella, así es el sistema educativo, un poder real de gente amafiada, que lejos está de la vocación del magisterio.

Nunca escribí nada que las madres no denunciaran ante mi grabadora. No fueron inventos propios sino denuncias realizadas en el campo de la noticia, existe una denuncia en contra de Anell Montero, en la Agencia Especializada en Delitos Sexuales y Contra la Familia, en Córdoba, la 627/08 por parte de una madre de familia y otra queja oficial en la SEV, por parte de otras madres, no son inventos, la abogada de las mamás, Martha Acevedo Aguilar, es quien lleva la parte acusadora, no hay nada inventado, sin embargo, la directora Anell Montero realizó una manifestación en contra de este reportero, en Xalapa, acusando corrupción y difamación de mi parte en contra suya, un día después,  en Córdoba, envió a los padres de familia, al bulevar Córdoba-Fortín, que bloquearon,  arriesgando la integridad de niños y mujeres, con pancartas en mi contra, afortunadamente no soy lo que ella acusa y gozo de cierta fama pública, quienes me leen, saben que yo sí he empeñado mi vida a mi vocación, he puesto en riesgo mi vida por defender a gente como la que ella afecta, a los cañeros, a los obreros, a los niños abusados, por defender causas en las que creo.

Una cosa es que el sistema la proteja y otra que no se sepa que está causando un problema severo en la comunidad de Tlacotengo, de otra manera no mandarían a sus hijos la mayoría, a escuelas más lejanas.

Finalmente, esta persona, al igual que la mayoría de los casos de impunidad magisterial, saldrá airosa del problema, las autoridades educativas no se meterán con ella, la defenderán, porque así es esto, se blindan, aunque actúen injustamente, el visitador oficial del sector escolar, Luís Velásquez Vergel, el pasado martes en que reunieron autoridades municipales y el sector 220, en la escuela referida, además de los dos grupos de padres de familia antagónicos, se mostró completamente del lado de las mentoras, Anell Montero y su prepotente madre, Alba Díaz Suárez, la Supervisora Escolar zona 220.

Eso es lógico, son una mafia los mentores, la calidad educativa, el compromiso vocacional, los alumnos, son solamente números que generan plazas y prestaciones. Así es el magisterio intocable de hoy.  No valieron  razones del grupo de madres disidentes, que acusaban malos tratos, discriminación y afectaciones sicológicas a los niños. A Luís Velásquez Vergel, lo que le importaba es quedar bien con las mentoras conflictivas.

Es mentira que en Veracruz los niños no se tocan, los que no se tocan son los profesores que hacen lo que quieren, porque representan votos cautivos, que tanto el PRI como el PAN esperan para sí, no importa que se sumen tantos y tantos casos magisteriales de pedofilia, pederastia,  alcoholismo, inasistencias, abusos de autoridad, humillaciones, que afectan al sector estudiantil. Lo que importa es no quedar mal con estas mafias, dejarlos ser, para contar con ellos en las elecciones venideras. Y finalmente quedará todo en la  impunidad, las madres de familia que sufrieron la expulsión de sus hijos, impotentes ante tal atropello, buscarán otra escuela, la mafia que controla la zona escolar 220, seguirá jocosa, los alumnos que se quedan seguirán sufriendo traumas, (algún día uno de ellos será el dolor de la sociedad, porque con tanta frustración y presiones sicológicas, no se esperan genios, pero sí futuros jóvenes-problema).

En estas manos está la educación del estado, en las que se chupan el presupuesto, las plazas magisteriales, las supervisiones, las jefaturas de sector, impunemente, entre familias y amigos. En Veracruz los profesores mafiosos no se tocan, los niños no importan.